En los últimos meses, tristemente, miles de ciudadanos en todo el país se han visto afectados por los racionamientos ante la «escasez» de agua. Y, mientras miles de hogares llegan a pasar hasta 16 horas sin agua, algunos inescrupulosos se aprovechan para robar, dañar tuberías y desviar de su cauce el agua, para que diversos proyectos inmobiliarios puedan disfrutar de este preciado líquido sin pagar, reduciendo aún más las posibilidades de que sea distribuido justamente en la población.

Solo en el 2018, más de 200 desarrollos urbanísticos, como condominios y torres de apartamentos fueron encontrados por el AyA haciendo esta práctica perversa, que significó pérdidas a la institución por más de 20 mil millones de colones.

Es por ello que hoy, presenté un nuevo proyecto de ley N° 21.984, que castiga duramente a quienes realicen este tipo de prácticas y además, obliga a pagar los daños ocasionados en esas tuberías.

Si bien existe en el Código Penal la figura de usurpación de aguas crudas sin ningún tipo de tratamiento, existen vacíos legales para el robo de agua potable y el daño que se causa a las tuberías.

La inadecuada manipulación de tuberías y el robo de agua, puede poner en peligro la salud pública y hasta la vida. ¡El agua es un recurso vital para nuestra sociedad, no debemos dejar que algunos pretendan robar este bien básico para todos!

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