Domingo 29 de diciembre del 2019

  • Uno de los objetivos de la extracción de combustible es evitar la contaminación ambiental

  • Este año suman ocho las naves de perfil bajo o semisumergibles capturadas por el Guardacostas

Luego de un arduo proceso de revisión, finalmente el personal de la Estación de Guardacostas de Caldera, cantón de Esparza, Puntarenas, culminó la extracción de los 2.500 litros de diésel que llevaba a bordo la última lancha semisumergible capturada por este cuerpo policial en conjunto con las demás policías del Ministerio de Seguridad.

De acuerdo con lo declarado por el comisario Martín Arias, director general del Servicio Nacional de Guardacostas, esta revisión es sumamente minuciosa, pues, además de descartar la presencia de cargamentos de drogas, otra de las finalidades de este proceso es extraer por completo cualquiera que sea el tipo de combustible que lleve la nave.

Lo anterior debido a que estas embarcaciones suelen tener combustible en otras partes, además de sus tanques, lo que ocasiona derrames que pueden contaminar nuestros mares o el suelo donde sea colocada la lancha.

En este caso el semisumergible llevaba 2.500 litros de diésel, pero en otras ocasiones se han detectado hasta 7.000 litros de gasolina a bordo de otras lanchas de bajo perfil.

Arias detalló que hacía tiempo no se había vuelto a dar casos de decomisos de semisumergibles, pero que ahora las organizaciones narcotraficantes están retomando el uso de este recurso para transportar cocaína hacia Centroamérica y hasta México.

Con esta última lancha de perfil bajo suman ocho las embarcaciones de este tipo que el Guardacostas ha logrado interceptar en aguas del Pacífico, seis de ellas fueron encontradas abandonadas y dos corresponden a decomisos.

El director del Guardacostas destacó la particularidad de este caso, pues se registró a más de 100 kilómetros de nuestras costas y, además, en horas de la noche, lo que implicó un gran esfuerzo por parte del personal de la patrullera GC 110-2 General Cañas.

Aunque a bordo de la nave no se encontró drogas, la embacación era tripulada por tres colombianos que años atrás habían sido capturados por autoridades de Guatemala y Estados Unidos

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