Las estrictas normas de cuarentena y confinamiento decretadas por el Gobierno filipino impiden que millones de personas que subsisten día a día en los barrios más pobres del país encuentren cómo ganarse la vida.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha ordenado a las fuerzas de la ley «disparar a matar» a aquellas personas que violen las normas de la estricta cuarentena impuesta para contener la pandemia de coronavirus,que según los últimos datos oficiales ofrecidos deja más de 2.300 casos y 96 fallecidos en el país.

«No dudo. Mis órdenes son para la policía y el ejército, si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar», ha afirmado en un discurso televisado en la noche de este miércoles.

El discurso de Duterte ha coincidido con una protesta sin permiso de una veintena de personas de la barriada de San Roque, en Manila, ante la policía para exigir ayuda oficial para salir adelante. «Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba«, ha amenazado el presidente.

El cierre de gran parte del país y las estrictas normas de cuarentena y confinamiento impiden que millones de personas que subsisten día a día en los barrios más pobres de la capital encuentren cómo ganarse la vida. Duterte ha acusado a grupos civiles de izquierda de instigar la protesta: «Izquierdistas, ustedes no son el gobierno. No anden por ahí causando problemas y disturbios porque ordenaré su detención hasta que finalice el brote».

«Poderes especiales» para combatir la crisis

El presidente obtuvo la semana pasada «poderes especiales» del Congreso para lidiar con la pandemia en una ley que incluye la provisión de 200.000 millones de pesos (4.000 millones de dólares) para repartir entre 18 millones de hogares desfavorecidos del país, donde el 16 % de la población vive bajo el umbral de la pobreza.

Sin embargo, la ayuda está bloqueada porque el gobierno todavía elabora «una base de datos consolidada» de los beneficiarios. «Solo espere la entrega incluso si se retrasa, llegará y no pasará hambre. No morirá de hambre», ha asegurado Duterte.

El presidente filipino decidió poner a las las Fuerzas Armadas al frente de la gestión de la crisis, en detrimento del Departamento de Salud, y ha designado al general retirado Carlito Galvez líder del equipo. Una decisión que su portavoz argumentó señalado que estaban «en guerra contra un enemigo invisible y necesitamos gente entrenada en el arte de la guerra».

Denuncia de riesgo de «ley marcial de facto»

Pero además, los «poderes especiales» permiten a Duterte actuar sin contar con el Legislativo, modificar los presupuestos e intervenir empresas privadas, por lo que la oposición y distintas organizaciones han advertido del riesgo de que se implante una «ley marcial de facto» .

Esos mismos grupos han denunciado este jueves las palabras del presidente, y las redes sociales se han inundado con la etiqueta #OustDuterte (expulsar a Duterte), que es tendencia desde anoche.

«Estamos seriamente alarmados de que las palabras del presidente, que se traducirán en formas peores y más brutales de violaciones de los derechos humanos, represión y violencia estatal en los próximos días», lamentó la organización de derechos humanos Karapatan.

Así, el grupo estudiantil CEGP ha asegurado que «no se puede esperar que la gente permanezca en silencio si sus estómagos se revuelven» y advirtió al gobierno que «no deben aferrarse a planes fascistas y militaristas contra una nación azotada por el hambre y en enojo contra un régimen incompetente».

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