El Puerto es sinónimo de playa, mar y opciones para comerse los mejores vigorones del país. Al visitar la Perla del Pacífico lo primero que se busca es un puesto para probar un Churchill y apaciguar el fuerte calor.

Sin embargo, la realidad que hoy enfrenta Puntarenas contrasta a esa visión que uno usualmente tiene cuando la visita. Hoy día luce como un pueblo fantasma. 

Se visitó la semana pasada el cantón central de Puntarenas y constató que las calles permanecen completamente vacías, las playas desiertas, comercios cerrados y otros que debieron abrir ante la imperiosa necesidad de llevar un sustento a sus familias. 

Costa Rica enfrenta desde el 16 de marzo una emergencia nacional producto del Covid-19, lo cual ocasionó que la gente de la Gran Área Metropolitana que acostumbraba los fines de semana hacer un paseo, ahora solo sea parte de un recuerdo. 

Las playas abren únicamente durante tres horas en horario de 5 a.m. a 8 a.m. de lunes a viernes, lo cual impide que muchos puedan hacer sus desplazamientos e impulsar el sector. 

GOLPE AL TURISMO 

El llamado vehemente de “Quédate en casa” hizo que el turismo se viera golpeado de manera drástica. 

Se conversó con Maribel Brenes, representante de la Cámara de Turismo de Puntarenas, quien indicó que el 100% del sector comerciante que tiene relación directa con turismo se vio afectado con cierre de negocios, un alto desempleo y suspensión de contratos de trabajadores.

“Es necesario sentarnos con el gobierno local y las organizaciones están liderando los temas de la reactivación económica y que nos den la oportunidad de expresarles ese sentir que tienen los comerciantes. 

Ellos necesitan de un fuerte apoyo para reinventarse y poder decirle eso al Gobierno Central. No es que queremos que nos regalen las cosas, solo queremos trabajar, pero para eso necesitamos que se nos faciliten eso no con tanta tramitología y que realmente se vea ese apoyo”, acotó. 

Amplió que en el tema de la apertura ciertas instituciones se quejan de que no han tenido mayor respuesta. 

Citó que dentro de las principales protestas que escucharon de los sectores está la ausencia de propuestas concretas por parte del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para que se les ayude en alguna medida. 

Urgió al gobierno para que impulse la reactivación económica a partir de un empuje y arrancar nuevamente con las actividades. 

CAÍDA EN INGRESOS 

La Municipalidad de Puntarenas reconoció que el cierre de los negocios los golpeó fuertemente en materia de recaudación de tributos. 

De acuerdo con estadísticas del gobierno local, la caída en los ingresos desde que se declaró la emergencia nacional ronda el 70%. 

Wilber Madriz, alcalde de Puntarenas, dijo que es comprensible esa reducción drástica.

Indicó que producto de esa acción debieron implementar un plan de austeridad y la última medida que desde el ayuntamiento considerarían sería recortar personal. 

“Yo no puedo ir a exigir a un comerciante que tiene su negocio cerrado hace tres meses a que pague sus impuestos de patentes o que paguen impuestos municipales cuando tal vez han despedido algún empleado en el sector privado. 

Se hace difícil la situación de efectuar cobros cuando sabe que la economía está en el suelo. Ya se aprobó la Ley 9.848, eso nos da una moratoria, pero también nos traerá problema porque al aplicarla habrá 9 meses para que el contribuyente pueda llegar a un arreglo con la Municipalidad”, expresó. 

Reconoció que la caída en las visitaciones internacionales será compleja para este 2020, no obstante añadió que una vez la situación se normalice tratarán de implementar una campaña para atraer al turista nacional y ayudar a que la Perla del Pacífico vuelva a ser como antes. 

Dijo que harán una campaña de desinfección donde frecuentan más personas, como bancos, clínicas y mercados.

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El Covid-19 llegó a agravar aún más la ya crítica situación económica de los pescadores en Puntarenas. Testimonios relatan el caos con que lidian los trabajadores del mar. 

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